domingo, 16 de marzo de 2008

Historia de un pepino sin madre

Esta es la historia de un pepino sin madre, abandonado a los 2 años en la sección de las latas de conserva el pobre pepino tuvo que buscarse la vida como pudo, probo estando en escabeche, pero nada, eso no era lo suyo, así que un día decidió abandonar aquella sección y se fue con los melocotones en almíbar, un buen día hablando con melocotona naranja descubrió que lo único que tenia en común con ellos era el almíbar, ya que en color, tamaño y textura había una gran diferencia...así que decidió huir y acabo con las natillas, pero no duro allí mucho tiempo, pues eran demasiado dulces, frías y... a veces amargas, pues no aceptaban al pobre pepino... con una gran depresión huyó, paso por donde las alcachofas, zanahorias, lechugas, tomates... y poco a poco fue engordando, hasta el punto de tener sobrepeso (mas bien emocional), de vez en cuando tenia algunas crisis de histeria, pero en muy pocas ocasiones, un día muy decidido el se fue hacia la sección de bebidas en la que duro mucho tiempo, ya que se hizo alcohólico...pasaron los minutos, que mas tarde se convirtieron en horas, que mas tarde se convirtieron en días, que mas tardes se convirtieron en semanas, pero estas semanas no lograron convertirse en meses, ya que el pobre pepino se dio cuenta de que era bipolar...que ocupaba ese 2% ... para su desgracia ya era demasiado tarde...
¿quien iba a querer a un pepino alcohólico con tendencias suicidas (debido a su depresión)

- ¡Yo!


y allí estaba ella, la zanahoria mas naranja de la sección... pero no era el tipo de zanahoria que a un pepino alcohólico y con tendencias suicidas le gustaba, así que se coló en el carro de la compra de una joven asiática y acabo entre una red de trafico de prostitución, al pobre lo usaban como vibrador, cansado de esto un día decidió saltar por la ventanilla de la furgoneta donde dormían todas las prostitutas y acabo aplastado por la silla de ruedas de una anciana que circulaba a 10/h


conclusión : no saltes de la ventanilla de la furgoneta de una red de prostitución asiática, pues ya se sabe lo que dicen "ellos no miran, sospechan" *




1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay árboles de los que es mejor no caer, pues muchas veces el suelo no es tan agradable como estar colgado.

Por desgracia los pepinos no crecen en los arboles, asi que su vida está destinada a acabar mal parados o en estómagos ajenos.